¿Por qué nadie recuerda tu marca aunque publiques en redes?
Publicas contenido útil, pero tu marca pasa desapercibida. Descubre por qué ocurre y cómo crear una presencia en redes que sí sea reconocible.
Publicas consejos, resuelves dudas, preparas carruseles, haces Reels, compartes información interesante, incluso tienes publicaciones que consiguen bastantes «me gusta», algún comentario y personas que las guardan.
En teoría, todo va bien.
Pero hay un pequeño problema: Nadie se acuerda de que ese contenido era tuyo.
Y esto es bastante más habitual de lo que parece.
Haz una prueba un poco cruel.
Coge una de tus últimas publicaciones, quítale el logo, el nombre y los colores corporativos.
Ahora mírala otra vez. ¿Alguien podría saber que es tuya? ¿O podría haberla publicado tu competencia, otra empresa de tu sector o prácticamente cualquiera?
Si la respuesta es la segunda, tenemos que hablar. Porque probablemente no tengas un problema de contenido. Tienes un problema de identidad.
Cuando haces todo «bien»… pero nadie te recuerda
Esta es una de las situaciones más frustrantes que encuentro cuando analizo redes sociales para empresas.
La cuenta publica; es constante; el contenido es correcto, incluso aporta valor.
Pero cuando llevas unos minutos mirando el perfil, tienes una sensación extraña:
todo está bien… pero no hay nada especialmente reconocible.
Y aquí está la trampa.
Nos han repetido tantísimas veces aquello de «aporta valor» que muchas marcas han terminado creando exactamente el mismo tipo de contenido.
«5 consejos para…»
«3 errores que estás cometiendo…»
«¿Sabías que…?»
«Guarda este post para más tarde.»
Y venga. Carrusel para arriba, carrusel para abajo.
Todo útil, todo correcto, todo perfectamente olvidable.
Ser útil no es suficiente
Que quede claro: crear contenido útil es importante. Muchísimo.
Pero el contenido útil por sí solo no construye una marca.
Si yo entro en tu perfil, aprendo algo y cinco minutos después no recuerdo quién me lo contó, has conseguido atención. Pero no recuerdo.
Y una marca necesita ambas cosas.
Porque el objetivo del contenido para redes sociales no debería ser únicamente conseguir que alguien piense:
«Qué interesante.»
También debería conseguir:
«Esto es muy de ellos.»
Ahí empieza una marca reconocible.
El problema del contenido que podría publicar cualquiera
Imagina una cafetería.
Todo está correcto, el café está bueno, las mesas son bonitas, el servicio funciona. Pero no hay absolutamente nada que la diferencie de otras veinte cafeterías del barrio.
Probablemente entrarías y quizá volverías, pero difícilmente se la recomendarías a alguien diciendo:
«Tienes que ir a ESTE sitio.»
En Instagram ocurre exactamente lo mismo.
Puedes tener una estrategia de contenidos técnicamente correcta y, aun así, ser completamente intercambiable. Y si eres intercambiable, tienes un problema.
Porque cuando llegue el momento de comprar, reservar o contratar, tu posible cliente tendrá varias opciones en la cabeza. Y quieres estar entre ellas.
«Pero tengo mis colores corporativos»
Sí. Y tu logo, y una tipografía estupenda. Todo ayuda. Pero la identidad de marca en redes sociales no consiste únicamente en conseguir que todos los posts tengan el mismo beige.
Una marca reconocible tiene una manera propia de mirar las cosas; una forma de hablar, un criterio, una personalidad, un tipo de humor, unos temas que repite porque forman parte de lo que defiende.
Incluso determinadas expresiones que, después de un tiempo, empiezas a asociar con ella.
Eso es identidad.
Los colores ayudan a reconocer una publicación. La personalidad ayuda a recordar una marca.
El problema empieza cuando miras demasiado a la competencia
Esto ocurre muchísimo.
No sabes qué publicar, así que miras qué hacen otras cuentas.
Una publica un carrusel sobre un tema. Tú haces otro.
Otra empieza a hacer Reels con determinado formato. Tú también.
Otra utiliza cierto tipo de titulares. Y piensas:
«Pues parece que funciona.»
Seis meses después tenemos quince marcas diferentes haciendo prácticamente lo mismo.
¡Enhorabuena!
Hemos creado el uniforme oficial de Instagram. Y luego nos preguntamos cómo diferenciar mi marca en Instagram.
Quizá el primer paso sea precisamente dejar de mirar constantemente lo que hacen los demás.
Tu marca también se construye con lo que decides decir
Aquí empieza la parte realmente interesante de una estrategia Instagram para empresas.
No necesitas inventar temas que nadie haya tratado antes. Eso sería prácticamente imposible.
Necesitas aportar tu manera de verlos.
Dos community managers pueden hablar de Instagram, dos hoteles pueden hablar de viajar, dos restaurantes pueden hablar de gastronomía, dos fotógrafos pueden hablar de fotografía.
Pero no deberían sonar exactamente igual. Porque tienen experiencias distintas, opiniones distintas, clientes distintos, historias distintas.
Y ahí está la materia prima de una marca.
Tener opinión ayuda muchísimo (aunque dé un poco de miedo)
Aquí llegamos a una de las razones por las que muchas marcas suenan tan neutras. Tener opinión da miedo.
Porque cuando dices lo que piensas, puede haber alguien que no esté de acuerdo.
Así que hacemos algo mucho más seguro:
Decimos cosas con las que absolutamente nadie puede estar en desacuerdo.
«Es importante escuchar a tus clientes.»
«Las redes sociales son importantes para las empresas.»
«Hay que ofrecer un buen servicio.»
Difícil iniciar una guerra mundial con semejantes afirmaciones. Pero también es difícil que alguien las recuerde.
Una marca reconocible tiene criterio. No necesita ser polémica pero sí necesita tener algo que decir.
La personalidad no se escribe en un documento y se guarda en una carpeta
Este es otro error habitual.
Un día alguien define la marca:
«Cercana, profesional, dinámica y humana.»
Perfecto. Guardamos el documento.
Y después publicamos textos que podrían haber sido escritos por el departamento jurídico de una compañía eléctrica.
La personalidad de una marca no sirve de nada si no aparece en su contenido.
Si quieres construir una marca personal en Instagram o una identidad empresarial reconocible, esa personalidad tiene que sentirse.
En los titulares, en los ejemplos, en las respuestas, en las Stories, en el humor, en la manera de explicar algo, incluso en aquello que decides no publicar.
Una buena estrategia de contenidos debería dejar pistas
Piensa en las marcas que reconoces rápidamente. Muchas veces ni siquiera necesitas ver su nombre.
Hay pistas: su forma de escribir, su estética, sus temas, su humor, su manera de contar historias.
Eso es exactamente lo que debería conseguir el contenido de marca. Ir dejando pequeñas pistas hasta que el cerebro de quien te sigue empieza a relacionarlas contigo.
Y eso no ocurre con una publicación. Se construye con repetición y coherencia.
Repetir no siempre es aburrido
Nos da muchísimo miedo repetirnos.
«De esto ya hablé hace tres meses.»
¿Y?
Tú recuerdas perfectamente que hablaste de ello porque llevas tres meses pensando en tu propia cuenta, pero tu seguidor probablemente estaba comprando tomates cuando publicaste aquel carrusel.
No lo vio. Y si lo vio, probablemente no lo recuerda.
Las marcas fuertes repiten ideas.
No necesariamente las mismas publicaciones pero si repiten conceptos, mensajes, valores, formas de entender su sector.
Porque así se construye asociación.
Si cada semana intentas convertirte en una marca diferente para no «repetirte», difícilmente alguien sabrá quién eres.
Cómo destacar en Instagram cuando todo el mundo publica
No necesitas gritar más. Necesitas ser más reconocible.
Antes de publicar algo, puedes hacerte cuatro preguntas:
¿Esto aporta mi punto de vista o podría haberlo escrito cualquiera?
¿Suena como mi marca?
¿Refuerza alguna idea por la que quiero ser reconocida?
¿Ayuda a entender quién soy además de lo que vendo?
Si constantemente la respuesta es «no», probablemente estés creando contenido. Pero no estás construyendo marca. Y son dos cosas muy diferentes.
Aquí es donde una gestión profesional cambia las cosas
A veces se piensa que contratar un community manager para empresas consiste simplemente en encontrar a alguien que publique por ti.
Pero una buena gestión profesional de redes debería ir bastante más allá. No se trata de llenar huecos en el calendario. Se trata de decidir qué merece la pena decir.
Cómo decirlo, qué temas construir, qué personalidad transmitir, qué repetir, qué evitar. Y, sobre todo, conseguir que después de meses de contenido exista una percepción clara de la marca.
Porque publicar 150 veces al año sin construir ninguna identidad es muchísimo trabajo para terminar siendo invisible.
Haz la prueba del logo
Volvamos al principio. Mira tus últimas nueve publicaciones.
Ahora imagina que eliminamos: tu logo, tu nombre y tus colores.
¿Qué queda? ¿Sigue habiendo algo tuyo? ¿Tu tono? ¿Tu visión? ¿Tu personalidad? ¿Una forma reconocible de contar las cosas?
Si desaparece absolutamente todo… ahí tienes una pista importante.
No necesitas publicar más. Necesitas parecerte más a ti.Quizá llevas meses buscando cómo destacar en Instagram. Probando formatos, siguiendo tendencias, analizando algoritmos, mirando qué hace la competencia.
Cuando posiblemente la respuesta vaya justo en dirección contraria.
Parecerte menos a los demás y más a tu propia marca.
Porque una buena estrategia de contenidos no consiste únicamente en conseguir alcance, interacción o seguidores. También tiene que construir identidad, hacer que te reconozcan, que sepan cómo piensas, que recuerden cómo les haces sentir.
Y conseguir que, entre cientos de publicaciones que ven cada semana, haya algunas que no necesiten siquiera mostrar tu nombre para que alguien piense:
«Esto tiene que ser suyo.»
Ahí es cuando dejas simplemente de publicar en redes. Y empiezas a construir una marca.
